El bruxismo severo es una condición que puede generar un desgaste importante en los dientes y afectar seriamente la función masticatoria. Cuando el apretamiento o el rechinar dental se mantiene en el tiempo sin tratamiento, los daños pueden ir mucho más allá de lo estético, comprometiendo la salud bucal en general.
En estos casos, la rehabilitación oral se convierte en una solución clave para restablecer la función, proteger las estructuras dentales y mejorar la calidad de vida del paciente.
¿Qué es el bruxismo severo y cómo afecta los dientes?
El bruxismo severo se caracteriza por una fuerza excesiva y constante sobre los dientes, generalmente de forma inconsciente y muchas veces durante la noche. Esta sobrecarga provoca un desgaste acelerado del esmalte, fracturas, sensibilidad dental y, en casos avanzados, pérdida de la altura natural de los dientes.
Además del daño dental, suele generar dolor mandibular, tensión en los músculos faciales, cefaleas frecuentes y alteraciones en la articulación temporomandibular.
Cuándo es necesaria una rehabilitación oral
No todos los pacientes con bruxismo requieren una rehabilitación completa. Sin embargo, cuando el desgaste dental es severo y la mordida se encuentra alterada, ya no alcanza con medidas preventivas como el uso de placas de descanso.
La rehabilitación oral está indicada cuando existe pérdida de dimensión vertical, dificultad para masticar, dolor persistente o daño estructural importante en los dientes.
Evaluación y diagnóstico inicial
El primer paso del tratamiento es una evaluación integral. El profesional analiza el estado de los dientes, la mordida, la articulación y la musculatura involucrada en la masticación.
Para lograr un plan preciso y personalizado, suelen utilizarse estudios complementarios como radiografías, modelos digitales o análisis específicos de la mordida.
Cómo se realiza la rehabilitación oral por bruxismo severo
La rehabilitación se lleva a cabo de forma progresiva y planificada. No se trata solo de reconstruir dientes dañados, sino de devolver el equilibrio funcional a toda la boca.
En esta etapa se restauran los dientes desgastados mediante coronas, carillas o incrustaciones, según el grado de daño existente. Al mismo tiempo, se ajusta la mordida para distribuir correctamente las fuerzas y evitar sobrecargas.
En algunos casos, el tratamiento requiere un abordaje interdisciplinario que combine rehabilitación, ortodoncia o periodoncia, dependiendo de las necesidades clínicas del paciente.
El rol de las placas de descanso
Una vez finalizada la rehabilitación, la placa de descanso cumple un rol fundamental en el mantenimiento de los resultados. Su función es proteger las restauraciones y reducir la carga muscular durante el apretamiento nocturno.
El uso constante de la placa ayuda a prolongar la vida útil del tratamiento y a prevenir nuevas fracturas o desgastes dentales.
Resultados esperables tras la rehabilitación
Los resultados de una rehabilitación oral bien planificada suelen ser altamente positivos. El paciente recupera la función masticatoria, mejora notablemente la estética de su sonrisa y reduce de forma significativa las molestias asociadas al bruxismo.
Al restablecer una mordida equilibrada, también disminuye la tensión muscular y se previenen futuros daños en los dientes y en la articulación mandibular.
Mantenimiento y controles posteriores
La rehabilitación oral no finaliza con la colocación de las restauraciones. Los controles periódicos permiten ajustar la mordida, evaluar el estado de las piezas dentales y verificar el correcto uso de la placa de descanso.
Un mantenimiento adecuado es clave para que los resultados se mantengan estables a largo plazo.
Conclusión
La rehabilitación oral por bruxismo severo es un tratamiento integral que va mucho más allá de lo estético. Su objetivo principal es devolver la función, proteger los dientes y mejorar la calidad de vida del paciente.
Un diagnóstico correcto y un plan de tratamiento personalizado son fundamentales para lograr resultados duraderos y seguros.
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