Un espacio entre los dos dientes de adelante —conocido como diastema— es una consulta frecuente en ortodoncia, y en muchos casos está relacionado con el frenillo labial superior. Este pliegue de mucosa que conecta el labio con la encía puede, cuando es grueso o tiene una inserción baja, impedir que los incisivos centrales se junten de forma natural. La pregunta que surge entonces es: ¿conviene cortar el frenillo antes de mover los dientes con aparatos, o es mejor esperar a que termine el tratamiento de ortodoncia? La respuesta depende de varios factores que analizamos en este artículo.
¿Cómo saber si el frenillo está causando el diastema?
No todo diastema se debe al frenillo. Los incisivos centrales pueden estar separados por otras causas: dientes pequeños en relación al tamaño del maxilar, presencia de dientes supernumerarios que ocupan espacio entre las raíces, hábitos como chuparse el dedo o empujar la lengua contra los dientes, o simplemente porque todavía están en recambio y el espacio va a cerrarse solo con el crecimiento.
Para determinar si el frenillo es el responsable, el odontólogo realiza una maniobra sencilla: tira suavemente del labio superior hacia arriba mientras observa la encía entre los incisivos. Si al traccionar el labio se ve que la papila (el triángulo de encía entre ambos dientes) palidece o se mueve, es señal de que el frenillo tiene una inserción baja y probablemente esté manteniendo el espacio abierto. En esos casos, puede ser necesario planificar una frenectomía con láser u otra técnica quirúrgica.
También se evalúa mediante radiografía la presencia de tejido fibroso entre las raíces, que a veces se extiende desde el frenillo hasta el hueso que separa ambos incisivos. Este detalle es clave para definir el momento de la cirugía.
¿Cuándo se indica cortar el frenillo antes de la ortodoncia?
La recomendación clásica es realizar la frenectomía después de la erupción completa de los caninos permanentes, generalmente entre los 11 y 13 años. En esa etapa, el crecimiento del maxilar suele cerrar de forma espontánea parte del diastema, incluso sin tratamiento. Si el espacio persiste y el frenillo tiene una inserción que claramente lo mantiene abierto, puede indicarse la cirugía antes de comenzar con aparatos.
Cortar el frenillo antes de la ortodoncia tiene sentido en estos casos:
- Cuando el frenillo es tan grueso que impediría el cierre del espacio incluso con fuerzas ortodóncicas.
- Si existe tejido fibroso interincisivo confirmado por radiografía, que funcionaría como una barrera física al movimiento dental.
- En pacientes adultos que ya completaron el crecimiento y presentan un frenillo hipertrófico que claramente mantiene el diastema.
En estos escenarios, eliminar primero el obstáculo permite que la ortodoncia actúe con mayor eficacia. Sin embargo, no todos los ortodoncistas coinciden en este enfoque, porque la cirugía temprana puede generar cicatrices que luego dificulten el movimiento de los dientes.
¿Por qué muchos ortodoncistas prefieren esperar al final del tratamiento?
La tendencia actual, especialmente cuando el frenillo no es extremadamente grueso, es cerrar primero el diastema con ortodoncia y evaluar al final si todavía es necesario cortar el frenillo. Esta secuencia tiene varias ventajas.
Al mover los incisivos y juntarlos, el frenillo suele adelgazarse y elevarse de forma natural, porque la tracción que ejercía sobre la encía desaparece. En muchos casos, una vez cerrado el espacio, el frenillo queda en una posición normal y no hace falta operarlo. Además, operar antes puede dejar tejido cicatrizal entre las raíces que complique el cierre ortodóncico o que genere recidiva (es decir, que el espacio vuelva a abrirse después de retirar los aparatos).
Ventajas de la frenectomía post-ortodoncia
Realizar la cirugía al final del tratamiento permite que el ortodoncista cierre completamente el diastema, estabilice la oclusión y luego, si el frenillo sigue siendo un problema —por ejemplo, si tracciona la papila o si hay riesgo de que el espacio se reabra—, se elimina en ese momento. De esta manera, la cicatrización ocurre con los dientes ya en posición, lo que favorece la estabilidad a largo plazo.
Esta estrategia es especialmente útil en niños y adolescentes, donde todavía hay cambios en el crecimiento. En adultos, la decisión suele basarse más en la magnitud del frenillo y en si existen otros factores que puedan mantener el diastema abierto. Cuando las encías presentan inflamación o retracción, es importante controlar también el estado periodontal, y si corresponde, realizar un tratamiento de periodoncia para asegurar la salud de los tejidos de soporte antes de mover los dientes.
¿Qué pasa si no se corta el frenillo y el diastema vuelve a abrirse?
La recidiva del diastema es uno de los temores más frecuentes después de la ortodoncia. Si el frenillo no fue eliminado cuando debía serlo, puede ejercer tensión sobre la papila interincisiva y contribuir a que el espacio se reabra una vez retirados los aparatos. Sin embargo, no es la única causa: la falta de uso de retenedores, la pérdida de dientes posteriores que alteran la oclusión, el empuje lingual o incluso la erupción tardía de un canino pueden provocar el mismo resultado.
Por eso, el seguimiento después del tratamiento ortodóncico es fundamental. Si se observa que el frenillo sigue ejerciendo tracción o que la encía entre los incisivos es fina y vulnerable, puede indicarse una frenectomía incluso años después de terminada la ortodoncia, para prevenir la reapertura del espacio. En algunos casos, también puede ser necesario realizar procedimientos periodontales complementarios para regenerar encía adherida y proteger la zona. Para conocer más sobre este tipo de abordajes, podés consultar sobre periodoncia en nuestra clínica.
Cuando existen otros problemas bucales que requieren atención, como piezas dentarias con daño severo que no pueden conservarse, puede considerarse reponerlas mediante implantes dentales una vez completada la ortodoncia. Si hay dolor o infección en alguna muela, puede ser necesario evaluar un tratamiento de conducto; en esos casos, te recomendamos informarte sobre endodoncia.
En otras situaciones, el malestar en la zona posterior de la boca puede deberse a las muelas del juicio, que no siempre están relacionadas con el diastema pero pueden requerir atención durante el tratamiento ortodóncico. Si ese es tu caso, podés conocer más sobre extracción de muelas del juicio.
Conclusión: el momento de la frenectomía se decide en conjunto
No existe una respuesta única para todos los pacientes. La decisión de cortar el frenillo antes, durante o después de la ortodoncia depende de la edad, el tamaño y tipo de inserción del frenillo, la presencia de tejido fibroso entre las raíces, y el criterio del ortodoncista y del cirujano que trabajan en equipo. En la mayoría de los casos, especialmente en niños y adolescentes, se prefiere esperar al cierre del diastema con aparatos y evaluar la necesidad de cirugía al final.
Si tenés un espacio entre los dientes de adelante y querés saber si está relacionado con el frenillo, lo más recomendable es una evaluación profesional que incluya examen clínico y radiografías. En Clínica Deauville, contamos con especialistas en ortodoncia, cirugía y periodoncia que trabajan de forma integrada para ofrecerte un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado. Podés agendar tu consulta a través de odontologo.com.uy y resolver tus dudas sobre el momento ideal para intervenir.