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Síndrome del diente fisurado: dolor al morder y cuándo el diente se puede salvar

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  • Entrada publicada:28 octubre, 2026
  • Categoría de la entrada:Endodoncia
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Si sentís un dolor agudo al morder algo duro y ese dolor desaparece al soltar la mordida, es posible que tengas una fisura dental. Este problema, conocido como síndrome del diente fisurado, puede pasar desapercibido en las radiografías comunes y suele confundirse con otras molestias dentales. La fisura es una pequeña grieta que atraviesa parte o todo el espesor del diente, desde la corona hacia la raíz, y puede comprometer su estructura interna. En algunos casos, si la fisura no llegó a la raíz ni afectó el nervio, el diente puede salvarse con una corona. Si la grieta alcanzó la pulpa pero la raíz está intacta, puede requerir endodoncia y corona. Cuando la fisura se extiende por debajo de la línea de la encía o compromete la raíz, puede ser necesaria la extracción y posterior colocación de un implante. La clave es diagnosticarlo a tiempo.

¿Por qué duele al soltar la mordida y no al apretar?

El dolor característico del síndrome del diente fisurado aparece al liberar la presión, no al morder. Esto ocurre porque al soltar la mordida, las dos partes separadas por la fisura vuelven a juntarse bruscamente, lo que irrita la pulpa dental (el tejido nervioso interno) y provoca un dolor agudo y repentino. Durante la mordida, en cambio, la presión mantiene las partes unidas y puede no generar molestia.

Este dolor suele ser intermitente y difícil de localizar: el paciente puede sentirlo en una zona amplia o incluso no identificar con exactitud qué diente le duele. Muchas veces se desencadena al masticar alimentos duros, al morder con un ángulo específico o al tomar algo frío. El diente también puede volverse sensible a los cambios de temperatura, aunque este síntoma no siempre está presente.

La fisura puede originarse por diversos factores: травматismos, bruxismo (apretar o rechinar los dientes), masticar objetos duros, tratamientos extensos previos que debilitaron la estructura dental, o simplemente el desgaste natural con el paso de los años. Los dientes con restauraciones grandes o tratamientos de conducto antiguos son más propensos a fisurarse.

¿Cómo se diagnostica una fisura dental si no se ve en la radiografía?

El diagnóstico del síndrome del diente fisurado es clínico y puede ser complejo. Las radiografías convencionales rara vez muestran fisuras porque son grietas muy finas que no interrumpen completamente la estructura del diente en el plano que captura la imagen. Por eso, el odontólogo se basa en la combinación de varios elementos:

  • Historia clínica: dolor al morder y soltar, molestia al masticar en una zona específica, sensibilidad intermitente.
  • Examen visual: con magnificación y luz adecuada, a veces se observa una línea fina en el esmalte. El uso de tintes especiales puede ayudar a evidenciar la fisura.
  • Pruebas de mordida: el profesional te pedirá que muerdas sobre un objeto específico (como un aplicador de algodón o un dispositivo de goma) para reproducir el dolor al soltar.
  • Pruebas de percusión y frío: para evaluar la respuesta del nervio y la localización exacta del dolor.
  • Transiluminación: se proyecta luz a través del diente; la fisura interrumpe el paso de la luz y aparece como una sombra.

En algunos casos, puede ser necesario retirar una restauración antigua para examinar la estructura interna del diente. Si la fisura no se detecta a tiempo, puede extenderse en profundidad y comprometer seriamente el pronóstico del diente.

¿Cuándo el diente se puede salvar y cuándo no?

El pronóstico del diente fisurado depende de la extensión y ubicación de la fisura. No todas las fisuras son iguales ni requieren el mismo abordaje. El odontólogo evaluará si la grieta se limita al esmalte, si alcanzó la dentina, si llegó a la pulpa o si se extiende por debajo de la encía hacia la raíz.

Casos en que el diente se puede salvar

Si la fisura es superficial, limitada a la corona y no alcanzó la pulpa, se puede tratar colocando una corona dental que envuelva y proteja toda la estructura. La corona funciona como un anillo que mantiene unidas las partes del diente y evita que la fisura se propague. En estos casos, el pronóstico suele ser favorable si el tratamiento se realiza a tiempo.

Si la fisura llegó a la pulpa pero no compromete la raíz por debajo de la línea de la encía, se realiza primero una endodoncia para eliminar el tejido nervioso dañado y luego se coloca una corona. Este procedimiento puede salvar el diente, aunque el pronóstico a largo plazo dependerá de cuánto se haya extendido la fisura internamente.

Casos en que la extracción es necesaria

Cuando la fisura se extiende verticalmente hacia la raíz y atraviesa el hueso o la línea de la encía, el diente no se puede salvar. En estos casos, la estructura está tan comprometida que cualquier restauración sería inestable y propensa a infecciones. La extracción es la opción indicada, y posteriormente se puede colocar un implante dental para reemplazar la pieza perdida. Si querés conocer más sobre esta alternativa, podés consultar información sobre implantes dentales.

También es frecuente que la fisura pase desapercibida durante meses o años, período en el cual puede infectarse la pulpa o desarrollarse un absceso. En esos casos, aunque se intente salvar el diente con tratamiento de conducto, la presencia de una fisura extendida compromete el sellado y puede generar complicaciones recurrentes.

¿Qué hacer si sospechás que tenés una fisura dental?

Si experimentás dolor al morder y soltar, especialmente si es intermitente y difícil de localizar, es importante que consultes lo antes posible. El tiempo juega un rol clave: cuanto antes se diagnostique la fisura, mayores son las chances de salvar el diente.

Mientras tanto, evitá masticar alimentos duros en la zona afectada y, si usás placa de descanso por bruxismo nocturno, asegurate de seguir usándola. No ignores el síntoma esperando que desaparezca solo; las fisuras tienden a profundizarse con el tiempo. Si el dolor se vuelve constante, aparece inflamación o notás cambio de color en el diente, consultá con urgencia.

El tratamiento temprano no solo puede salvar tu diente, sino también evitar procedimientos más complejos y costosos a futuro. Un odontólogo especializado podrá realizar el diagnóstico adecuado mediante examen clínico detallado y, si es necesario, derivarte a un especialista en tratamiento de periodoncia o cirugía según el caso.

Protegé tu salud dental con un diagnóstico profesional

El síndrome del diente fisurado puede ser silencioso al principio, pero su progresión puede comprometer seriamente la salud de tu boca. Si tenés síntomas compatibles con una fisura, no esperes. Un diagnóstico a tiempo puede hacer la diferencia entre salvar tu diente con una corona o necesitar una extracción e implante.

En Clínica Deauville, ubicada en Carrasco, contamos con profesionales capacitados en el diagnóstico y tratamiento de problemas dentales complejos. Realizamos una evaluación completa para identificar fisuras, determinar su extensión y ofrecerte el tratamiento más adecuado para tu caso. Si querés agendar una consulta, podés comunicarte a través de nuestra clínica dental en Montevideo y recibir la atención que necesitás. Cuidar tu salud dental hoy es evitar complicaciones mañana.

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